10 razones para volver (una y otra vez) a Tailandia

Este verano, casi sin querer, acabamos en Tailandia. Queríamos irnos lejos pero sin gastarnos mucho dinero así que una oferta de última hora de Qatar Airways nos colocó en un vuelo con destino a Bangkok con 18 días por delante y una guía Lonely Planet prestada por mi amiga Vita Lirola como ‘agencia’. Y la cosa salió tan bien que estoy segura de que volveremos. Estas son nuestras diez razones para viajar a Tailandia. Y para volver…

Tailandia

Templos del antiguo reino de Ayutthaya, cerca de Bangkok. Foto Manuel Moreno.

1.- Los precios

Comer por 2 euros, dormir en lugar limpio con AC y baño propio por 15 euros, alquilar una moto por 3,5 al día, cervecitas cada noche… Tailandia es un destino muy barato a pesar de que constantemente tienes la sensación de pagar más por las cosas de los que pagan los locales. Es inevitable y creo que en parte el turismo va de eso, de ayudar a las economías locales así que no perdimos mucho tiempo en regatear, ninguno en cabrearnos y comparar y sí todo en disfrutar de precios realmente baratos para nosotros. Haciendo números nos gastamos casi 20 días en Tailandia lo mismo que nos gastaríamos en cualquier playa española una semana. Vamos, que sale a cuenta.

2.- Los mercados

Los hay en cualquier lado, a todas las horas y de cualquier cosa, desde comida hasta amuletos. La verdad es que son irresistibles y cada vez que vimos uno, pues allí que nos fuimos. Hay dos que nos gustaron especialmente: el Sunday Walking Street de Chiang Mai  en la calle Thanon Ratchadomnoen (los domingos de 16 a 24h) y el mercado de los amuletos de Bangkok. Para el primero, tiene que coindicir que estés en domingo y de noche en Chiang Mai. Si es así, es imposible no llevarse horas paseando por las aceras repletas de todo tipo de artesanía, con los templos iluminados, y decenas de artistas callejeros colocados en fila india en mitad de la calle para no interrumpir la riada de gentes. Más extraño es el mercado de los amuletos de Bangkok, con el que casi con seguridad te encontrarás si vas caminando desde el Gran Palacio hasta el Wat Pho, el precioso templo del enorme Buda reclinado. Alucinarás con decenas de hombrecillos con curiosas lupas de mano examinando con detalle pequeños budas y monjes tallados en una especie de monedas. Y todo ello rodeado de turistas, tuktukeros y un calor asfixiante. Bangkok puro.

Mercado de los amuletos de Bangkok

Mercado de los amuletos de Bangkok. Foto Rosa Llacer.

3.- Los masajes

¿Thai massage? Sí, porfa. Si te gusta que te toquen la espalda, como es mi caso, éste es tu lugar en el mundo. Prácticamente en cada esquina hay un centro de masajes con precios que van desde los 2 euros por un masaje tradicional en Chiang Mai a unos 7 el mismo masaje en las islas. Probé todos los que pude: de pies, de espalda, de cabeza, de cuerpo entero, con aloe vera, con aceite de coco… La verdad es que salí a casi uno por día aunque a veces dolieron un poco. Sobre cómo elegir para no equivocarse, pues hay que dejarse llevar un poco, mirar a dónde acuden los locales y evitar los sitios con luces de colores…

4.- Las motos

Es probable que, al principio, las odies: motos por todos los lados y riesgo cierto al cruzar una calle. Hasta que le pierdes el miedo, te subes a una y ya no te quieres bajar… Aunque  que no es un lugar para aprender a montar en moto y es frecuente ver a turistas chocados por ello, si te manejas bien (o tienes un piloto que lo haga) es la mejor manera de recorrer las islas y moverte en las ciudades pequeñas y medianas. Disfrutamos especialmente de una ruta de unos 100 kilómetros alrededor de Chiang Mai en un carretera con elefantes, cascadas y una selva increíble. Bueno, tampoco estuvo mal el día que nos perdimos de noche y acabamos en una gasolinera perdida en mitad de la nada…Por cierto, es recomendable llevar el carnet internacional de conducir (te lo dan en el mismo día, previo pago de 10 euros, en tu centro provincial de Tráfico) ya que nos paró la Policía y con enseñarlo, todo OK.

En moto por Chiang Mai

En moto por Chiang Mai. Foto Manuel Moreno y Rosa Llacer

5.- La comida

Puedo vivir 20 días comiendo Pad Thai con anacardos picaditos y zumo helado de sandía recién exprimida. Seguro que tú también. Y no tengo mucho más añadir. La comida tailandesa es una auténtica pasada y debes descubrirla en sus calles. Qué ganas de volver.

Zumos fresquitos

Comida y bebida callejera. ¿Un zumo de granada?. Foto Manuel Moreno y Rosa Llacer.

6.- Los bichos

Me encantan los animales y en Tailandia los hay por todos los lados. En el top 3, los elefantes recuperados de circos y atracciones para turistas con los que pasamos un día en Elephant Nature Park,  el geko que vivía dentro de nuestra cabaña de Koh Tao y que mantenía los mosquitos a raya y los murciélagos gigantes de la selva.

7.- La cerveza

Entre la Singha, la Leo y la Chang anda la cosa así que lo mejor es probarlas, varias veces, cada una de ellas hasta decidir. De momento, gana la Leo, más fresquita y menos fuerte pero, vamos, que debería continuar con el trabajo de campo.

Cerveza thai

Me gusta la Leo, más fresquita. Foto Manuel Moreno y Rosa Llacer.

8.- Los templos

Tailandia está llena de templos con budas enormes, dorados imposibles e historias milenarias. No es fácil elegir pero nos quedamos con los templos derruidos del antiguo reino de Ayutthaya, cerca de Bangkok, y con el increíble Wat Phra Doi Suthep, uno de los lugares más sagrados de Tailandia con su empinada escalera escoltada por dos serpientes gigantes y sus vistas inolvidables sobre Chiang Mai. Si podeís, id en moto. Se distruta mucho más.

9.- El mar

Huyendo del monzón, decidimos prescindir de las islas del Mar de Andamán y nos centramos en las del Golfo de Tailandia, eligiendo Koh Tao por su snorkel y Koh Phanang por su ambiente mochilero y dejando Koh Samui por ser demasiado cara y algo pija… No me voy a Tailandia para ver campos de golf. Elijas la isla que elijas no te vas a olvidar del mar y, sobre todo, del fondo del mar: corales, peces de colores, anémonas, tiburones. Una auténtica pasada. Una de las razones para volver es ésta: sacarnos el título de buceo en Koh Tao, el lugar más barato del mundo para hacerlo.

10.- Que siempre hay un plan B

Y un plan C, y D… En Tailandia nada es un problema demasiado grande y siempre hay más de una alternativa para hacer aquello que quieres. Así que es posible moverse sin tener nada reservado ni saber del todo bien cómo vas a llegar a un sitio. Siempre habrá un tuk tuk, o una furgoneta o un longt tail o un ferry para llevarte a dónde quieras. Así que, relájate y déjate llevar…

¿Ahora entiendes porque quiero volver?

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